[Las hogueras son la sección exclusiva de Patreon en la que, una vez en confianza, las reflexiones nacen al amparo del fuego…]

Soy un rojo de mierda. Esto es importante para lo que voy a explicar porque, aunque no voy a perderme innecesariamente en una disertación política acerca de mi ideología, mi forma perfecta de organización del Estado, o cualquier otra cuestión, sí que influye de forma directa en una de las máximas sobre las que se rige mi pensamiento. O quizás el seguir esta máxima es lo que influye el que sea un rojo de mierda.
La idea en cuestión es muy sencilla: Juntos somos más fuertes. Juntos somos mejores. El 99% de los logros de la humanidad se deben a la cooperación, no al individualismo.
Mira a tu alrededor: tu móvil, tu ordenador, tus muebles, tu ropa, prácticamente todo (por no decir todo) nace del esfuerzo grupal, del trabajo conjunto de muchos individuos. Las diferentes piezas que ensamblan tus electrodomésticos, los distintos procesos producidos en una cadena de montaje para fabricar muebles, ropa, libros, cualquier cosa es fruto del trabajo de muchos, y no de uno solo. Incluso si todos esos objetos se produjesen con un solo individuo que apretase un botón y pusiese en marcha una maquinaria que se encargase de todo, la maquinaria que se encarga de todo sigue siendo fruto del esfuerzo de todos.


Y digo más, cualquier triunfo obtenido individualmente sigue siendo posible gracias a que el conjunto de la sociedad se ha preocupado de construir una sociedad que poder habitar, a que durante años alguien se ha encargado de cuidar de ti mientras crecías siendo incapaz de sobrevivir solo, a que todos nos hemos dado el conocimiento legado durante generaciones y generaciones que han ido cooperando en algo tan básico como recoger la información, ponerla por escrito y transmitirla a los otros para poder seguir avanzando desde donde otros lo dejaron en lugar de partir de cero.
Probablemente el único logro totalmente individual logrado por la especie fue encontrar un trozo de madera ardiendo y juntarse un poco a él porque daba calorcito.
Esta es una idea (este post) que lleva un tiempo rondándome la cabeza aunque siempre por desarrollar de forma clara, más bien como el esbozo de un pensamiento en contraposición a una idea que se transmite desde algunos sectores al hablar sobre la prensa cultural, de videojuegos, etc. y sobre su estado, y que la puesta en marcha de algunos proyectos, la apertura de algunos Patreons y, en definitiva, el buscarse la vida como pueden para subsistir desde algunos espacios culturales (véase nuestra sección de Recomendados, denles apoyo y dineros), ha terminado de «radicalizarme» en contra de aquellos que piensan que no hay pastel para todos.
Y que por tanto no hay que colaborar, ayudar o compartir, sino competir con el resto en pos de obtener un trozo de ese pastel del que supuestamente no hay trozos para todos. Y me niego. Me niego a que una visión tan absurda e individualista canibalice otra área más de la vida, y más una que se construye a partir de la discusión, de la contraposición de discursos que hacen avanzar al medio, del aprendizaje de los unos de los otros y del mirar al resto para enriquecerse uno mismo.

Dicho lo cual, seguimos teniendo un problema con la precariedad del medio y puede estar (lo está) relacionado con esa idea de que pastel hay el justito y algunos se tienen que quedar sin comer, pero esto es falso. Dinero hay, y aunque no lo hubiese me niego a aceptar que ayudar a otros puede ir en perjuicio de uno mismo ¿De dónde sale esta idea? ¿Por qué alguien pensaría que «no puedo compartir lo que hacen otros porque entonces igual dejan de ver/leer/escuchar lo que yo hago para ver/leer/escuchar a esos otros» y no que la gente que te sigue va a seguir haciéndolo y además agradecida por descubrirle a otra gente interesante? ¿Por qué alguien no llegaría a la conclusión de que la colaboración lo que consigue es que ganemos todos y no que uno pierda?
Dejando al margen los grandes ingresos por publicidad y centrándonos en los pequeños ecosistemas que nos tocan más de cerca como Patreon, Twitch y similares que parten en su mayoría de la financiación directa por parte del consumidor, el problema no es tanto que no haya dinero sino quizás hacerle entender a la gente que tiene que haberlo, el mantra de siempre: el trabajo se paga y sin apoyo económico es más difícil hacer cosas. Digo más, sin apoyo, de cualquier tipo, es más difícil hacer cosas. Porque uno puede no tener dinero pero quizás el compartir, el interactuar (que los algoritmos en redes valoran a la hora de mostrarte a más gente), el ofrecer focos de debate, etc. puede hacerte llegar a un público que sí pueda apoyarte económicamente.
Se juntan aquí entonces dos problemas:
El primero: hacer entender a la gente que es necesario el dinero, no puede ser tan difícil si se ha conseguido con otros aspectos de la cultura como el cine y las series reduciendo la piratería (la cual no me parece mal, más si se tiene en cuenta cómo tratan las grandes empresas a sus creadores), y alguien pudiera decir «eso es cosa de las plataformas de suscripción» y sí, pero también mucha más gente parece consciente de la necesidad de pagar por las cosas o incluso no apoyar económicamente aquellas plataformas que hacen movimientos en contra de los autores (páginas de claves conseguidas de forma ilícita por ejemplo), aunque quede trabajo por hacer.
Y el segundo y quizás más importante: la visibilidad. Porque como ya he dicho, pastel hay para todos pero si quien tiene la posibilidad de pagar por el pastel la única pastelería que conoce es la que hay debajo de su casa y nadie le dice que en la calle de detrás hay dos más, es difícil que se decida a probar las otras. Y no podrá llegar a un punto el que que pase por las tres porque en una compra el pan que sale de cocido como a él le gusta, pero en la otra se compra unas palmeritas de chocolate que les salen muy buenas y en la de la esquina va a por napolitanas de crema porque les queda una crema casera cojonuda. Y hay quien dirá que lo mismo al conocer la de la esquina deja de ir a la de debajo de su casa porque le vale haciendo toda la compra en la esquina sin tener en cuenta que si él hace lo mismo, si le dice a quien conoce: «oye, pues debajo de mi casa sale el pan riquísimo» quizás a esa persona le da por probarlo y acaba comprando 3 barras de pan allí todos los días.



Para ser algo más explícito, hace unos días leía un hilo en Twitter en el que se comentaba lo centrada que está la crítica cultural, la academia, etc. en todo aquello que se publica en inglés dejando al margen aquello que está en otros idiomas. Y esto no es sólo que aquellos que publican en inglés parezcan limitar su visión únicamente a este idioma, sino que quienes no tienen el inglés por su lengua materna también parecen empeñados en focalizarse en los textos, ensayos, vídeos, y demás creados en este idioma, descartando la mayoría de veces aquello que está en su propio idioma quizás por una cuestión de números (se tiende a leer a «los grandes», que no son necesariamente «los interesantes») o directamente, como dije hace meses, no se lee, y cuando se lee es con la intención de producir, por lo que se recurre a los grandes discursos en lugar de hacerlo con la intención de descubrir o de aprender.

Incluso gente que maneja grandes números en España está suscrita a Patreons más pequeños pero sin embargo no hace por visibilizar estos, por apoyar de manera activa proyectos que, si no crecen en el tiempo, entran en riesgo de perderse por LA VIDA™, lo que redunda en perder variedad de voces, de discursos, de puntos de vista que pueden enriquecer a uno mismo y a todos. Y no quiero que suene a reproche, bastante tiene cada cual con lidiar con su vida y problemas diarios como puede, pero hay que ser consciente de que, entre meme y meme que se retuitea en Twitter, el consumo y recomendación activa de otros medios más pequeños supone un mundo para esos medios más pequeños, que cada vez que alguien con muchos números nombra a estos puede suponer que mucha gente te vea, que parte de esa gente empiece a seguir lo que haces, e incluso que unos pocos de los que empiezan a seguirte también empiecen a pagar, y cuando manejas números bajos cada euro cuenta, cada patreon que decide apoyarnos aquí es un mundo, cada centímetro que la barra de los objetivos crece es acercarnos un poco más a poder hacer más cosas como pagar por artículos a gente de fuera de la revista, a dedicar más tiempo a crear, a pagar servidores, incluso a permitirnos soñar con proyectos más ambiciosos para la revista que necesitan de más dinero.
Y es necesario que a los que más se escucha dirijan su discurso a apoyar a los medios más pequeños ANTES en lugar de arrepentirse en público una vez que ya han desaparecido. Que sintamos algún apoyo cuando decimos «hay que pagar» para que no se den más casos de medios con miles de seguidores en Twitter pero que luego sólo son apoyados económicamente por un 0,1% de esos seguidores haciendo que acaben por cerrar (literalmente esto pasó).
Es necesario que digan que el trabajo no es gratis, que hay que apoyar la cultura con dinero y que cada euro cuenta no sólo quienes luchan y agradecen cada uno de esos euros como si fuesen miles porque les supone una burbuja de aire cada céntimo, sino también aquellos para los que un euro ya no es tanto porque su voz ahora se cuenta por miles.
Mientras tanto, nosotros seguiremos en nuestra parcelita, luchando e intentando hacerla más grande no sólo con dinero, sino abrazando al resto de medios, voces y personas que nos ayudan a crecer, porque juntos somos más fuertes y mejores.
Espada y Pluma te necesita

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