En Espada y Pluma nos gusta hablar de cosas. De cosas que conocemos y cosas que descubrimos, de cosas que nos interesan a muchos y otras que interesan a otros pocos. De cosas que creemos que necesitan voces que hablen sobre ellas y de cosas que simplemente nos apetece traer a la palestra. De cosas de las que somos un poco fans y de cosas que no nos cuadran, y en ambos casos, de por qué es así.

Y eso necesita tiempo. Para poder hablar con conocimiento, diciendo cosas interesantes, aportando, de forma coherente y ordenada y con la mejor calidad posible, necesitamos tiempo. Y en el momento en el que nos encontramos, es muy difícil. Económicamente, socialmente, psicológicamente e incluso culturalmente estamos en una situación cuanto menos compleja. Y eso nos afecta a autores igual que a lectores. Estamos en las mismas. No podemos disponer de todo el tiempo que querríamos para dedicarlo a investigar, a leer, a jugar, a aprender cosas para poder hablaros sobre ellas. No tenemos muchas veces los recursos necesarios, y buscamos los caminos de las formas que podemos para hacerlo lo mejor posible. Algunas veces nos sale mejor, y otras veces nos sale un poco peor. Pero lo intentamos. Y queremos seguir intentándolo.

No somos el único equipo que hace artículos culturales. Tampoco somos el único equipo que habla de videojuegos, o de cine, o de literatura, o que sube relatos. Y eso nos gusta, porque cuantos más seamos, más avanzaremos, más podremos cubrir, y más enriquecido tendremos el panorama. Nos gusta poder compartir el trabajo que hace otra gente, nos gusta leer otras revistas, otros artículos y otras perspectivas. Porque nos gusta lo que hacemos. Y valoramos todo el esfuerzo y el trabajo que hay detrás de cada uno de esos aportes que encontramos. Tejer estas redes de apoyo, en nuestra opinión, favorece a todo el mundo. Tanto a medios y autores, que ven su trabajo compartido y llegan a una cantidad de público mayor, como a lectores, que tienen acceso a una mayor variedad de perspectivas culturales que quizá no les habían llegado hasta el momento. El tamaño de un medio no implica que no aporte contenidos de calidad, y eso es importante. En ocasiones los números no ayudan a que el trabajo llegue a la gente, y eso se soluciona colaborando entre medios, no poniendo la zancadilla para crecer por encima de los demás. 

El trabajo se paga. Es así, no hay vuelta de hoja. El trabajo implica esfuerzo, tiempo y ganas, y aunque no fuese así, es trabajo, y debe ser remunerado. Hacemos esto por amor a la cultura, pero también necesitamos comer. Es por eso que si quieres hacer una colaboración con la revista, te pedimos que tengas en cuenta que aquí se paga. Y eso implica que a veces no podemos pagar y, por tanto, no podremos publicarte. Porque valoramos el trabajo, propio y ajeno, y necesitamos que se lo dignifique. No sabemos si el trabajo dignifica a las personas, pero sabemos que hay que hacer del trabajo algo digno, y si tenemos que empezar desde aquí, lo haremos. Esto no debería de ser novedad, no deberíamos de estar teniendo que decir, a estas alturas del siglo XXI, que el trabajo hay que pagarlo. Y, sin embargo, aquí estamos, teniendo que decir obviedades que no deben de haber calado todavía. Publicar a cambio de visibilidad no sirve de nada si no se acompaña de una remuneración justa por el trabajo. E incluso nos parece que los 40 euros que pagamos por colaboración nos parece poco. 

Si quieres colaborar y echarnos una mano, tenemos Patreon. Y si prefieres hacer una aportación puntual, tenemos ko-fi. Y por supuesto, si no puedes colaborar pero quieres ayudar, puedes leernos, comentar, compartir, seguirnos en redes, dejarnos ver que estás. Porque aunque no nos dé de comer, nos da ánimos, y también son muy bienvenidos.