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Sí, todo está en la mierda, y la crítica cultural aún más, todos lo sabemos, y si no lo sabías ahora ya lo sabes: la prensa escrita (ya sea física o digital —pero especialmente la física—) está casi muerta, agonizante desde hace años aunque resistiéndose con todas sus fuerzas a soltar su última bocanada de aire, y aún más concretamente la escritura cultural. Y por si la situación no fuese lo bastante mala, el campo de las letras parece ser uno de los primeros objetivos —junto a la traducción y la ilustración— de las IAs, o más bien de los esfuerzos del capitalismo, por eliminar factores humanos de la ecuación con los que intentar aumentar aún más sus beneficios a costa de ahorrarse unas cuantas nóminas. […]
Pero si todo está tan rematadamente mal ¿Qué sentido tiene preguntarse si el uso de Inteligencia Artificial puede aportar algo positivo a la crítica cultural? Bien, intentemos dar un poco de contexto sincero previo a esta explosión tecnológica que amenaza con dejar a tanta gente fuera del mercado laboral.
Como ya he dicho, la situación de la prensa cultural es MUY precaria, pero no podemos echarle la culpa de esto a la Inteligencia Artificial pues es así desde hace años (incluso más de una década), así pues, actualmente y concretamente en España, podemos encontrar más o menos tres situaciones de la prensa escrita más o menos definidas:
— Por un lado tenemos a los grandes medios de comunicación de cine, series, videojuegos, etc. que consiguen vivir de la «crítica cultural» (más adelante se entenderán estas comillas). No es una situación boyante, pero son medios que pueden existir gracias al respaldo de grandes grupos detrás de ellos, inversiones en publicidad y demás que les permiten hasta mantener a varias personas en plantilla (en muchas ocasiones a base de picar noticias, traducir post de reddit, mencionar rumores y generar titulares clickbait).
— En otro lado, tenemos la parte donde el platillo de la balanza se va volviendo cada vez más estrecho, la crítica cultural que aún intenta ser crítica y cultural (y que no se refiere exclusivamente a medios sino también a agentes individuales que con suerte y esfuerzo han conseguido un público suficiente para mantener sus proyectos a flote).
— Y por último, una serie de actores particulares que bien pueden ser pequeños medios que intentan sobrevivir a las aguas de la precariedad (y ha de entenderse «sobrevivir» como seguir abiertos y luchando cada día contra el desánimo, no como algo remotamente parecido a pagar sueldos reales a sus integrantes) o personas en esta misma situación que esos medios pero cuya lucha es individual, intentando saltar de un sitio a otro publicando donde les dejen, en la mayoría de las ocasiones sin remuneración económica y abriendo blog personales, etc.
Centrándonos por un momento en este tercer grupo compuesto de medios y personas (donde nosotros mismos, Espada y Pluma, nos encontramos), las salidas parecen ser dos: intentar (hasta ahora sin éxito aparentemente) que esos medios se conviertan en proyectos más grandes que consigan mayor financiación y por consiguiente mayor maniobrabilidad para hacer lo que hacen o, en el caso de los individuos y si lo que se quiere es vivir de escribir, publicar lo suficiente como para poder enviar un currículum que sirva para (absolutamente nada porque vas a) acabar picando noticias (en lugar de escribiendo textos por los que se suponía que te iban a contratar) en el mejor de los casos.
En este contexto de repente irrumpe una tecnología que es capaz de generar en cuestión de segundos 10, 20, 30 ó 50 textos sobre X tema, ante lo que es lógico desde una perspectiva puramente económica preguntarse ¿Por qué pagar a 3 redactores distintos para explotarlos por 4 duros y que me generen entre los 3 esos 30 textos diarios si puedo pagar sólo a uno y que mediante el uso de una IA me genere 50 textos él solo en una décima parte del tiempo? Y, al margen de la cuestión ética (y de cuestiones sobre cómo se han alimentado estos bancos de texto e imagen, con condiciones precarias, uso sin permiso del material original, etc.), una de las respuestas más lícitas es: es que el texto que te va a generar la IA es UNA PUTA MIERDA.

Efectivamente, estamos de acuerdo. El texto que genera la IA es una mierda completamente impersonal en el que se nota a leguas que está generado con inteligencia artificial, carente de toda originalidad e innovación (lógica y necesariamente, porque parte de algo ya creado) y sin ningún tipo de alma.
Pero hay un problema con este argumento que se debe mencionar: Eso ya estaba ocurriendo. Ese tipo de texto despojado completamente de alma y personalidad estaba ocurriendo mucho antes de que la Inteligencia Artificial entrase en escena, el SEO ya había matado al texto años atrás. Las noticias y rumores traducidos de reddit, los titulares clickbait, etc. estaban entre nosotros mucho antes, empobreciendo la escritura a base de generar los suficientes numeritos estúpidos para que las marcas decidiesen anunciarse en los lugares que consiguiesen alcanzar dichos números, la IA simplemente es un paso más para que el capitalismo haga lo que el capitalismo hace, enmierdar todo.
Es difícil por tanto culpar a ChatGPT y similares de los pecados del Capital, unos pecados que existían mucho tiempo atrás en los que se estaba escribiendo mierda sin necesidad de que ninguna IA interviniese, simplemente por satisfacer los caprichos del SEO (párrafos y oraciones cortas, hipervínculos en medio del texto, repeticiones de palabras, repeticiones de palabras, repeticiones de palabras, titulares sensacionalistas que ocultan de lo que se habla para fomentar el click…)
Pero entonces, si todo está tan mal ¿Cómo se salva la crítica cultural? ¿Y qué tiene que ver la IA en todo este jaleo?
Quizás esto sea forzar una visión optimista que chirría con los tiempos que corren, pero qué nos queda si no sin el optimismo ¿Verdad?

En primer lugar, la versión más «pirata»: Querías escribir artículos desgranando una serie de hace un par de años que te apasiona. Viste una película experimental y tu ilusión era que te leyesen mientras explicabas su influencia en otros autores más mainstreams, te flipaba el diseño de niveles de aquel videojuego que jugaste allá por 2010 y pretendías mostrar su relación con otras artes, su diseño, estética, arquitectura, etc. pero a cambio has acabado escribiendo listas sobre las 20 mejores películas de terror que puedes encontrar en Disney+, en qué plataforma puedes encontrar la última serie de moda y cuánta gente la está viendo, o que el ratón gaming XXXtreme TurboPredator P3 está de oferta en PCComponentes… Muy bien, FUCK THE SYSTEM ¿Quieren que escribas mierda? Es más ¿Quieren pagarte porque escribas mierda? Perfecto. Corre a ChatGPT y que te haga el trabajo del día, un vistacito por encima para no dar el cante del todo y adelante, tienes el resto de horas para tocarte tus genitales a dos manos o lo que tú quieras. Tranquilo, lo que estabas escribiendo ya era una mierda por culpa del SEO, no se va a notar y de todas formas en cuanto desde arriba lo vean un poco claro te van a largar y van a dejar a una persona con una IA haciendo el trabajo de 5. Enhorabuena, el mundo ahora tiene un nuevo artículo de 300 palabras que no le importa nada a nadie y es un lugar un poquito peor, también se ha secado un poco más un río, pero oye, no es tu culpa, tú necesitas comer y has salvado el trabajo del día.
Segunda parte: la IA no es una mierda completamente inútil. Un poco sí pero no del todo. Es un varón blanco heterosexual en Internet pero sin su ego ¿Qué significa esto? Que cuando le preguntes algo su mayor baza es una apariencia de confianza pero que en muchas ocasiones no sabe de lo que habla y si tú sabes del tema, a poco que le aprietes (y aquí va la principal diferencia con un varón blanco heterosexual en Internet) se va a derrumbar y te va a acabar dando la razón (en caso de ser un varón blanco heterosexual en Internet probablemente te citaría en Twitter llamándote puta antes que admitir que estaba equivocado) pero, pese a todo, tiene su utilidad, por ejemplo como repositorio de textos. No puedes pedirle a una IA que sea original pero sí puedes pedirle textos sobre temas en concreto (y a veces los enlaces que te proporciona no dan error 404) por lo que no puede ser original por ti y hacer las conexiones necesarias entre obras, teorías y demás de lo que vas a escribir pero sí que puede ahorrarte algo de tiempo a la hora de localizar documentación de la que partir. No es mucho y probablemente el tiempo que ahorra no compensa el daño, pero un montón de señores se han gastado un montón de dinero en esta tecnología así que supongo que está bien encontrarle utilidades como ¿Ahorrarte dos clicks porque con suerte los enlaces que te ha dado tenían que ver con lo que realmente buscabas y además funcionaban? No sé.
Y tercero, la versión más hopepunk de todo esto y que ni yo mismo me creo (because capitalism) pero bueno, en algo hay que depositar nuestras esperanzas: Pongámonos en la más distópica de las distopías (en cuanto a la escritura cultural se refiere, no hace falta que escribamos mientras nos matamos entre nosotros por un pedazo de rata que comernos), todo se ha ido a la mierda, los iluminados del dinero han decidido que pueden prescidir de la gente que escribe los artículos y dejar todo ese trabajo de llenar de contenido sus webs en manos de las inteligencias artificiales, por lo que tenemos un panorama en el que las principales páginas están escribiendo «literalmente» MIERDA (un poco como ahora con el SEO, la verdad) pero de forma mucho más notoria y evidente, ante esta imagen ¿Puede la crítica cultural revalorizarse? Aún más importante ¿Puede el público valorar más el trabajo de la crítica cultural hecha con mimo, dedicación y tiempo en un mundo en el que la mayoría de artículos que tiene disponibles para leer (o que tienen mayor visibilidad por algoritmos, grandes medios, etc.) son textos producidos en masa sin ningún tipo de sello o personalidad?
Ante un futuro gris e incierto (nada nuevo por otra parte, que llevamos ya mucho tiempo en esto de escribir para nichos muy concretos) sólo queda pensar que quizás podamos ser ese artesano que moldea con sus manos cada pieza de forma única, mejor o peor, pero única, y quizás haya suficiente gente interesada en esas piezas únicas que decidan apoyar esa forma de trabajar y alejarse de la producción en masa…
En definitiva ¿Puede al abuso en el uso de IAs por parte del capital acabar teniendo un efecto rebote que provoque un escenario en el que más gente se vea atraída a consumir contenido más humano? No estoy muy convencido, pero la esperanza en los demás es lo único que nos queda.
P.D: Obviamente estoy pasando por encima de detalles como «no hay consumo ético bajo el capitalismo», que las IAs de imagen están creadas follándose el copyright de un montón de artistas, escritores, etc. las de texto están alimentadas a base de subcontratar gente que haga el trabajo por 4 duros en países tercermundistas, y demás problemáticas derivadas del uso de la Inteligencia Artificial Generativa, sólo estoy tratando de buscar una vía para que los trabajadores se adelanten a lo que LOS HIJOS DE PUTA™ hacen (el hijoputa).
Espada y Pluma te necesita

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