Transcendence faith inmortality / In mortality.

Rifts crafted, dangerous potential.

A foundation for faith and violence.

A loss of self, a narrow path traveled”.

La figura de Alex Preston como autor es de especial importancia a la hora de hablar de “Hyper Light Drifter”, hasta el punto de haberlo convertido en un tópico manido en las conversaciones que giran en torno al primer juego de este estudio: Heart Machine.

El nombre de la desarrolladora viene dado por el propio corazón de Alex Preston, que es, a su vez y valga la redundancia, el corazón de este equipo que nació bajo el ala de Glitch City, una comunidad independiente de desarrolladores de Los Ángeles fundada por este y otros autores independientes que, cansados de trabajar en garajes o habitaciones solitarias, decidieron juntarse en un lugar común en el que compartir conocimientos, darse apoyo y disfrutar de la compañía que se brindaban unos a otros a la vez que construían una comunidad cada vez más grande. De esta Ciudad Glitch saldrían otros títulos conocidos para la industria como “Dream Daddy: A Dad Dating Simulator” o “Donut County”.

Es una referencia a su confianza en las máquinas y en los médicos de los que Preston es un gran conocido desde su más tierna infancia. Siendo todavía un bebé fue sometido a una operación a corazón abierto y lleva lidiando toda su vida con una enfermedad cardíaca congénita y problemas con su sistema digestivo e inmunológico que lo han mantenido en una relación cercana a la muerte, siempre consciente de su fragilidad. Y todo esto está presente en “Hyper Light Drifter”.

Imagen relacionada

Overwhelming wonders and power.

Desperate hunger for progress.

Distortion of life, devouring body.

The first victim of the invasion.”

La cinemática de inicio del título muestra como al Drifter, el protagonista de esta historia, se le escapa la vida en pequeñas gotas magenta que llueven desde su boca cada vez que tose y se agarra el pecho aquejado de algún tipo de enfermedad. Una sombra negra lo persigue muy de cerca y sus intentos por defenderse son inútiles hasta que finalmente ese mar de oscuridad acaba tragándoselo. Una sensación con la que Alex Preston está muy familiarizado, y es que el punto de partida de “Hyper Light Drifter” es una metáfora del sentir del propio desarrollador con un héroe que arrastra una dolencia mortal para la cual busca desesperadamente una cura – «The main character in Hyper Light Drifter suffers from a deadly illness, one he is desperately seeking a cure for. It haunts him, endlessly. That’s something I’m keenly familiar with» Alex Preston, The Guardian (2016).

Pero como decía, capitalizar todo el interés de la primera obra de Heart Machine en la afección cardíaca de su autor y el uso que hace del videojuego para hablar acerca de cómo se siente puede saber a poco; es quedarse en la superficie de un trabajo que funciona a muchos más niveles de profundidad y que tiene mucho más que decir.

“Hyper Light Drifter” se edifica sobre una estructura similar a la de los Zeldas más clásicos, en palabras de su creador: «Una combinación de “The Legend of Zelda: A Link to the Past” y “Diablo”»  que añade a la mezcla una escala más ambiciosa y mecánicas de hack and slash más refinadas, modernizadas y a la vez, dentro de ese mismo ejercicio de refinamiento, reducidas a su expresión más simple.

No hay grandes combos que enlacen una cadena de movimientos espectaculares, simplemente un ataque sencillo que puede empalmar hasta un máximo de tres movimientos de espada seguidos, disparos y un dash, a lo que se le puede sumar la posibilidad de adquirir nuevas armas de fuego con distintos tipos de munición y nuevas habilidades que mejoran el dash y el ataque, pudiendo por ejemplo devolver las balas enemigas, reducir la cadencia del dash o cargar ataques más potentes con el sable (láser), pero manteniendo siempre esa sencillez en su forma.

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Recuerda también en su estética a “Furi”, tanto en su elección del color, con una paleta que utiliza tonos planos muy vivos, saturados y brillantes que recuerdan a las luces de neón más arraigadas en el arte cyberpunk, como en los cuadros que compone a partir de la combinación de estos que plantea paisajes con tintes poco naturales: la sangre no es tan sangre, las hojas de los árboles están teñidas por alguna estación desconocida, o las nubes reflejan la luz de un sol imposible, como si una aurora boreal permanente vigilase todos los actos de la aventura desde el cielo. No es el único punto en el que coinciden los dos títulos, ambos guerreros portan una capa roja que les cubre parte del rostro y una espada con un filo azul brillante además de un arma de fuego, y ambos títulos están impregnados por una banda sonora con la electrónica muy presente en todo su ambiente, incidiendo el trabajo de Disasterpeace en melodías a piano más calmadas para interpretar las atmósferas que incluyen paseos explorando zonas que transmiten esa quietud propia de parajes inhóspitos y casi deshabitados, de los que la naturaleza y las circunstancias de la historia se han ido adueñando poco a poco hasta hacerlos suyos casi en su totalidad, y toques de música chiptune apropiada para el mundo postapocalíptico y cyberpunk de “Hyper Light Drifter”.

Como comentaba al principio, hablar de “Hyper Light Drifter” supone en multitud de ocasiones, y erróneamente, remitir directa y únicamente a Alex Preston, su enfermedad cardíaca y cómo está reflejada ésta en el protagonista, obviando la construcción del universo del juego. En otras palabras: Debemos dedicar mayor atención a la importancia de la interrelación que se establece entre el Drifter y el mundo que lo rodea y sus habitantes que a la figura del héroe en sí, pues pese a su nexo de unión con el mundo real mediante la metáfora de los problemas de corazón de los dos entes principales (personaje y autor), existe una conexión mucho más amplia y universal entre problemáticas reales del día a día de los seres humanos y que tienen su reflejo en la cosmogonía del juego y su lore.

Hace ya 4 años que Nilüfer Demir golpeaba al mundo con una fotografía desgarradora. La fotoperiodista turca fue la autora de la instantánea que se encargó de mostrar al mundo el cadáver que las aguas turcas arrastraron hasta la orilla de una de sus playas: Aylan Kurdi, un niño de tres años, había muerto trágicamente ahogado mientras trataba de escapar con su familia del terror instaurado por el Estado Islámico en Siria. Junto a él perdieron la vida su hermano de cinco años y su madre de treinta y cinco.

La foto dividió a la prensa y al mundo entero entre los que consideraban apropiado el publicarla a fin de conseguir un impacto y reacción de los gobiernos del mundo frente a la situación desesperada que vivían (y viven) los ciudadanos sirios y aquellos que acusaban a los periódicos de buscar únicamente el morbo. El mundo despertó conmocionado ante el horror que miles de familias estaban viviendo día a día tratando de escapar de las consecuencias del conflicto armado, y mientras la sociedad demandaba soluciones a sus líderes, estos, junto a tertulianos y activistas, corrieron a la misma prensa que había desatado el torrente para prometer medidas urgentes que acabasen con la pesadilla. François Hollande habló de “tragedia” y de “una interpelación para ayudar a los refugiados”, Angela Merkel dijo que esta crisis era cosa “de todos” y David Cameron estaba “profundamente conmovido”… Horas más tarde, en las playas de Kos a las que intentaba llegar la familia del pequeño Aylan, únicamente había voluntarios desorganizados con más ganas que preparación para atender a la situación que se vivía allí, pero ni un solo agente de la autoridad o barco de rescate hizo acto de presencia.

Cuatro años después el drama de los refugiados sigue igual y las promesas de ayuda por parte de los gobiernos del mundo se las ha tragado el mar junto a los cientos y cientos de personas que siguen intentando huir de la guerra sin éxito, condenadas al olvido.

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An isolated people fearful and obsessed.

Offering of a great cleansing flame.

A poisoned, maddened homeland.

Fragile balance scorched, undone.”

De algún modo “Hyper Light Drifter” habla del mismo drama. De la guerra y sus consecuencias. De lo que queda cuando el sonido de las armas se ha apagado.

Es necesario dar algo de contexto y entender medianamente la cronología y los hechos transcurridos en el universo del juego para poder profundizar apropiadamente en sus temas, cosa no tan sencilla como podría parecer a primera vista, pues la narrativa se torna confusa y difícil de seguir con un lore fragmentado al más puro estilo Souls pero añadiendo una capa más de complejidad: En “Hyper Light Drifter” no hay descripciones que ayuden a reconstruir los acontecimientos, o mejor dicho, sí las hay pero están escritas en un idioma completamente inventado.

Así que intentemos ordenar la biografía que compone este mundo: El mapa se divide en cuatro biomas distintos situados en Norte, Sur, Este y Oeste y cuya orografía, fauna, arquitectura y habitantes conforman pequeños trazos de un relato más grande que la obra nunca llega a confirmar del todo. En cada una de estas zonas se encuentran unos monolitos grabados con un idioma desconocido y que guardan parte de la crónica de lo que ha ocurrido. Lo habitual en este punto es que el jugador promedio no descubra por sí mismo qué es lo que hay grabado en esos monolitos, pero Internet es un lugar lleno de locos y la comunidad del juego enseguida se puso a trabajar en descifrar el lenguaje que había en ellos compilando el alfabeto entero con los glifos a los que correspondía cada letra.

El proceso no era una tarea fácil pero finalmente los fans descubrieron que los caracteres se leían de arriba hacia abajo (como el chino tradicional o el japonés) y que no había espacio entre los glifos. Y a través de los símbolos que aparecían en algunas tiendas y el contexto se acabó desencriptando casi todo el alfabeto: algunos de los glifos representaban dos letras en lugar de una y se desconoce cuáles corresponden a la “J”, la “Q”, la “X” y la “Z” pero con lo que tenían la comunidad ya podía traducir la historia de cada monolito y especular a qué hacía referencia cada frase.

Estas frases y la propia narración, contada siempre mediante imágenes y el escenario y no con palabras, son las pocas certezas a las que el jugador puede agarrarse para reconstruir la historia previa a su llegada a ese mundo, el resto, de una forma u otra y aunque haya más o menos consenso, tiene más que ver con la especulación que con una historia oficial.

Junto a cada uno de esos monolitos aparece el holograma de, en teoría, un mismo personaje perteneciente a una raza: Los Bibliotecarios. Ni siquiera es un nombre dado por los desarrolladores si no uno escogido por la comunidad debido a que encontrar todos los monolitos desbloquea el logro “Bibliotecario”, pero realmente se desconoce incluso si este holograma es un único personaje, si de verdad pertenece a una raza concreta o si podría estar vivo en algún lugar, etc…

Las suposiciones nos dicen que el mundo de “Hyper Light Drifter” está poblado (o lo estuvo) por distintas razas en cada una de las zonas situadas en cada punto cardinal: la gente Mapache en el Oeste, la gente Pájaro en el Norte, la gente Nutria en el Este y La gente Lagarto en el Sur. Estos últimos pueden ser los más interesantes para empezar a entender todo gracias a la posición que ocupan en el mapa. La gente lagarto sobrevive en una pequeña área en el sur del mapa y cuando el Drifter entra a la localización todos salvo un lagarto anciano huyen despavoridos a ocultarse. Cuando nos dirigimos a él el anciano consigue hacerse entender y explica, mediante imágenes para el jugador, cómo su gente encontró una ruta de acceso a los laboratorios en los cuales había formas de vida artificial conservadas en tanques y que liberaron por accidente, provocando que los atacasen y perdiendo a algunos de los exploradores mientras escapaban del lugar. Más adelante entenderemos el porqué los hombres lagarto huyen al ver al protagonista.

Retrocediendo en la cronología: En algún punto indeterminado de la historia existían unos Gigantes habitando el mundo. Esto es probado por los restos de un esqueleto que podemos encontrar en el Oeste, pero no son el único hallazgo arqueológico por descubrir. En Norte, Este y Oeste hay más restos de criaturas gigantescas pero que no llegan a ser exactamente iguales a los Gigantes. Los huesos de estos últimos restos son de color púrpura a diferencia de los primeros, que tenían un color blanco parduzco envejecido a causa de los efectos del tiempo. El color púrpura es debido a que estos seres de tamaño descomunal son en realidad criaturas artificiales (a los que nos referiremos como Titanes para distinguirlos de los Gigantes).

Los Bibliotecarios crearon a los Titanes a semejanza de los Gigantes, pero se desconoce a ciencia cierta cuál era el propósito de estos y si su finalidad era combatir a sus homónimos biológicos o si estos llevaban ya mucho tiempo muertos cuando estas criaturas fueron creadas, pero no fueron lo único concebido en aquellos laboratorios: Una de las hipótesis es que además de crear a los Titanes también experimentaron con algunas criaturas no inteligentes (lo que podría explicar la existencia de las plantas bestia y los leaper¹, que parecen una versión desmejorada y agigantada de los dirk¹ que además podría explicar los cuerpos de estos en tubos de ensayo en el laboratorio del Sur). Que fabricaron los robots que aparecen en el título, y lo más importante de todo, que la raza de seres de aspecto humanoide con la piel azulada a la que pertenece el Drifter fue igualmente obra suya. Es decir, el Drifter es un ser artificial nacido en los tanques de los laboratorios meridionales, igual que los que la gente lagarto había despertado  y razón por la cual huían ante su presencia.

Precious moments captured by cristal.

A stillness of mind, skill honed sharp.

Midnight looming.

Trapped by desperation to remain”.

La idea es que en algún punto de estos experimentos algo falló, los Bibliotecarios fueron exterminados por su propia creación y esta se volvió contra el mundo entero. A favor de esta teoría podemos encontrar varios elementos: Como que Akash Thakkar, el diseñador de sonido del juego, en una charla en el canal de Youtube de la GDC (Game Developers Conference) de 2016 se refiere al ente que inicia esta revuelta contra sus creadores como HAL (igual que HAL 9000, el superordenador de “2001: Una odisea del espacio” que se volvía contra los astronautas de la Discovery 1 en la misión a Júpiter); que en todas las zonas de cada punto cardinal hay un Titan pero únicamente el del laboratorio de la zona Sur (lugar en el que serían creados todos estos seres) está rodeado por grúas como a media construcción, y se guarda aquí su corazón y ojos separados del cuerpo y completamente funcionales, conservados en tanques sellados, y en la cinemática de inicio sólo aparecen tres Titanes; y que la enfermedad del Drifter podría estar relacionada con su nacimiento no natural, como si fuese su propio origen el causante de su desgracia, seres concebidos con fecha de caducidad igual que los Titanes que en la escena de presentación se desvanecen consumidos por el óxido, y en la que el Drifter está rodeado de cadáveres de todas las demás razas.

La raza azul y los Titanes terminaron cayendo pero con un gran coste para el mundo, y eso es lo que los monolitos y algunos NPCs nos cuentan: La gente pájaro del Norte se entregó a una religión violenta que realizaba sacrificios rituales y acababa con aquellos que se oponían a la nueva fe. La raza de las nutrias quedó mermada y fue invadida, esclavizada y asesinada por los sapos. Y los hombres mapache fueron congelados en cristal al sobrecargarse el arma que utilizaron para defenderse de uno de los titanes, de modo que aquellos que logran librarse de su prisión de cristal atacan al Drifter, un ser de la raza de piel azul que tanto sufrimiento había provocado al mundo.

Por eso existe una capa de racismo y hostilidad hacia el protagonista que es difícil entender sin todo ese trasfondo anterior. El Drifter es un refugiado, una víctima más de la guerra, que huye del “hogar” donde “nació” hacia un quinto bioma en el mapa, un punto central que se articula como eje de nuestra aventura y en el que se reúnen personajes de las más diversas razas en una pequeña y modesta ciudad.

Incluso la colocación de estos biomas en el mapa no es fruto del azar sino que responde a necesidades narrativas: Lo común y/o esperable podría haber sido el situar en el Norte la zona más avanzada de todo el juego, favoreciendo la sensación de progresión igual que si el videojuego fuese una montaña con una meta a alcanzar en su cima, sin embargo el último emplazamiento de los cuatro puntos cardinales por el que vamos a pasar se encuentra en el Sur, lugar de nacimiento del héroe, lo que en esa metáfora de la montaña sería precisamente la base de esta, el punto de partida. Transmite así ese sentimiento de vuelta a casa como final ideal de las penurias que puede vivir un refugiado que se ve obligado a abandonar su hogar para escapar del conflicto. Para encontrar respuestas el protagonista (que somos nosotros) debe volver a su lugar de origen.

Lo mismo ocurre con la forma de visualización del mapa en el que no se muestra nuestra posición exacta y debemos mirar el entorno que nos rodea para situarnos, igual que haría alguien que llega a una nueva ciudad y de la que desconoce sus atajos y estructura. Una ciudad en la que el protagonista no es bien recibido. El estilo de narración tan opaco nos devuelve al mismo sentimiento: Somos un extranjero en esa ciudad central y por lo tanto no entendemos el idioma en el que se nos habla. Podemos comunicarnos con los vendedores (a fin de cuentas cualquier persona es capaz de hacerse entender para comprar algún producto), pero cuando nos acercamos al resto de NPCs de la ciudad en la mayoría de los casos somos incapaces de descifrar qué es lo que nos están diciendo, apenas hablan con nosotros e incluso casi parecen ariscos en sus respuestas.

Sólo unos pocos parecen dispuestos a entablar conversación con nosotros y uno de ellos es el que termina de darnos la pista definitiva que nos indica que no somos bien recibidos en el lugar. Un pobre vagabundo que está bebiendo en un rincón apartado de la calle, que comparte raza con el Drifter y que nos cuenta cómo llegó a la ciudad y fue apaleado por un grupo de asaltantes en un callejón. Un refugiado como aquellos que se abalanzan sobre él cuyo único pecado es compartir tono de piel con los responsables de llevar la muerte y la destrucción al mundo. Y lo único que separa a nuestro protagonista de sufrir lo mismo es quizás el portar una espada con la que defenderse, porque en esa Ciudad Central de “Hyper Light Drifter” todos sus habitantes son refugiados como nosotros, pero nosotros somos además un recuerdo de aquello que han perdido por la guerra.

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¹ Los nombres de “dirk” y “leaper” están sacados directamente de la wiki de “Hyper Light Drifter” pero en ambos casos se avisa de que estos son conjeturales a falta de nombres oficiales.


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