El cine, la fotografía y la naturaleza son tres de mis pasiones; esta última es incluso mi dedicación diaria. Una manera que tengo de aunarlas todas es ir al campo con cámara y objetivos en la mochila, esperando recoger visualmente lo aprendido. Encontrar un pequeño arroyo donde crían las libélulas, esperar que esa libélula azul que revolotea por ahí se pare mientras tú montas el teleobjetivo, hacerte uno con el entorno para no estorbar. Ver que se posa sobre un junco, armar la cámara, enfocar mientras rezas para que no se vaya y disparar varias fotografías confiando en que alguna ha salido enfocada. Un esfuerzo exhaustivo pero tremendamente gratificante.

La naturaleza se aprecia de maneras muy diferentes en función de quién la mire y cómo se nos enseñe. Transmitir la naturaleza a través de lo estrictamente visual es una forma muy pedagógica e impactante de hacerlo. Por eso creo que los documentales son una de las puertas de entrada más interesantes para divulgarla. El Hombre y la Tierra, la serie documental de Félix Rodríguez de la Fuente emitida en TVE, fue fundamental en su época para transmitir no sólo conocimientos sino sensibilidades que por aquel entonces eran muy vanguardistas en nuestro país, llegando a levantar pasiones en muchos aficionados y actuales investigadores. Los documentales de La 2, aquí en España, que ocupan las sobremesas de muchas familias, cumplen un papel fundamental para hacernos llegar la naturaleza más lejana y que forme parte de nuestro día a día. Las nuevas series documentales cada vez son más frecuentes en plataformas de vídeo bajo demanda, a las que cada día accede más gente.

Hace poco, Netflix produjo y estrenó una serie documental que, como biólogo y cinéfilo, me atrevería a decir que es apasionante por partida doble: Our Planet (Nuestro Planeta).

La serie está dirigida por Alastair Fothergill y narrada por el omnipresente David Attenborough (The Blue Planet, Planet Earth, etc.), un hombre que ha dedicado su vida a divulgar lo más fascinante de la naturaleza. Our Planet tiene un objetivo claro: trasladar a la gente de la manera más directa el amor y la fascinación por la naturaleza y, con ello, transmitir lo necesario y apremiante que es su conservación y restauración. Esta premisa, lógica en la época de crisis climática en la que nos encontramos, no es lo que la hace única: lo verdaderamente característico de Our Planet no es su precisión científica, ni su profundidad literaria, ni siquiera los temas de los que habla; lo fascinante de esta serie es que es, probablemente, el documental sobre naturaleza mejor grabado de la historia.

En Our Planet se consigue aunar la divulgación de las mayores problemáticas del planeta a nivel de conservación biológica con unas imágenes asombrosas y técnicamente apabullantes. Uno piensa en lo costoso que es hacer una sencilla foto a una libélula y luego en lo que se encuentra en Our Planet, y se da cuenta del esfuerzo titánico de sus creadores para captar las mejores imágenes de los ecosistemas más impresionantes del planeta. Our Planet es, por encima de todo, excelente cinematográficamente hablando. Es atmosférica, preciosista y exuberante, pero a su vez real y sutil. Cada imagen consigue transmitir trascendencia y epatar al espectador. Y no sólo por el qué se está grabando, sino por el cómo: suaves travellings que acompañan la carrera de un guepardo a la caza de un ñu, encuadres magníficos donde animales y entorno forman un cuadro perfecto, panorámicas excelentemente fotografiadas, planos mantenidos que son copados por los animales marinos más impresionantes… Si conseguir la perfección estilística en estudio es complicado, hacerlo en plena naturaleza, donde el bosque se convierte en set y la arbitrariedad de la naturaleza es codirectora, es una tarea faraónica. Pero Our Planet logra hacerlo con serenidad y sosiego, sin atropellos, y consiguiendo que el espectador reaccione de manera visceral a lo que está viendo.

Como decía, Our Planet no es el documental más profundo ni complejo a nivel científico. Tampoco lo pretende. Es un documental que buscar concienciar a golpe de cine, ofreciéndonos algunas de las imágenes de naturaleza mejor rodadas de la historia y trazando un recorrido fascinante por los principales biomas de la Tierra. Su estructura y su fondo son relativamente comunes, pero son las formas y su sensibilidad visual lo que hacen de Our Planet un documental maravilloso. Uno que pondría a cualquiera para convencerle de la necesidad de conservar y restaurar, de poner cercos a las políticas que destruyen los ambientes y, en definitiva, a cualquiera que quiera sentirse fascinado por la magia de lo natural.


Espada y Pluma te necesita


SOBRE EL AUTOR

2 pensamientos

  1. Los documentales siempre han estado – y estarán – infravalorados, pero éste en concreto es una maravilla. Una maravilla visual y en más de una ocasión hay que pararse y volver a ver algunas escenas. Hay cosas que aún me pregunto cómo narices lograron captarlas TAN BIEN en cámara. Gran texto, mejor documental.

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  2. El género documental ha estado – y está – muy infravalorado, pero esta serie en concreto es algo que todo el mundo debería ver. Es preciosa, las imágenes son bellísimas y hay momentos que simplemente tienes que ver dos o tres veces. Hay cosas que no logro imaginar la dificultad y paciencia que tienen requieren. En fin, gran texto.

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