2021 es ciertamente un año que ha ocurrido. En el que ahora ya es el año pasado, he leído y he escuchado cosas y he visto cosas, y sin embargo, no sé si seré capaz de deciros muchas cosas sobre ellas. ¿No os pasa? Bueno, de todas formas, coged un té y acompañadme a repasar las Cosas Of The Year de ese año del que ustedes me hablan.

En primer lugar, ya que estamos aquí vamos a poner música, algo suave que suene mientras hablamos. Red (Taylor’s Version), por ejemplo, que me ha retrotraído a otra época de mi vida y que me ha hecho vocear en inglés, una vez más, sin atinar ni una nota sola. De hecho, poniéndonos un poco en todo, debo decir que All Too Well, el corto que nos ha regalado, es una de las mejores cosas que he visto este año. La versión de diez minutos de esa canción es un caramelito. Y a estas alturas, no sé a vuesas mercedes, pero a mí no me amarga un dulce.

Si veis que os aburre Taylor, no pasa nada, ponemos a María Becerra y a Bad Gyal, que han sacado cosas que suenan estupendas. María que tiene una energía caótica que parece que consigue mantener dominada a base de hacer videoclips que me confunden muchísimo. Bad Gyal, que está a tres brillantes de que la nombremos Reina Sideral, con su flow tuzausen y su capacidad para hacerme bailar moviendo los brazos. No voy a mencionaros a Duki porque tengo un problema con él y es que me da la risa cuando lo escucho porque no me lo puedo tomar en serio, no sé muy bien por qué, me da la sensación de que está impostando la pose de chico malo y en cualquier momento se va a sacar un palote del bolsillo y a decirnos que si queremos ir a ver Pingu a su casa, que él lo imita genial. Es una sensación que tengo, no sé explicaros más.

Pero si os gusta más ignorar a gente hablando para prestarme atención a mí, que también os hablo pero con un té en la mano, os puedo sugerir, un año más, Estirando el chicle, que han ganado un Ondas (¡!), y si preferís ignorar cosas en catalán, pues Oye Polo, que son también dos tías hablando de cosas graciosas, pero en catalán.

Teniendo ya la banda sonora para esta pequeña reunión, vamos a ver qué podemos poner en la televisión para ignorar mientras hablamos de las cosas del año. Si hago zapping lo primero que encuentro es una revisitación de Teen Wolf, que ni ha salido este año ni nada, pero hace poco dijeron que van a hacer otra nueva temporada o algo así, y qué me gusta a mí una trama graciosa y gente guapa haciendo caritas a la cámara. Tenemos también por lo que veo, los nuevos capítulos de NAVY: Investigación Criminal, y tengo que decir que me los he dormido casi todos porque no he tenido energía para no hacerlo, pero que me interesa muchísimo lo guapo que está Mark Harmon es algo que nunca sorprende a nadie. ¡Vaya, también sale Venom 2! No os voy a engañar, creo que es la mejor comedia romántica de los últimos años. Tom Hardy ha entendido por fin que al público le gustan los hombres con cara de enfermos, sudorosos y capaces de vivir con dos animales en un piso diminuto. También he visto este año Las leyes de la frontera y está muy guay, pero tengo la sensación de que la película está tan bien actuada que el guion se queda corto. Tras haber echado una ojeada a la novela original, no me extraña, la verdad. Lo bueno es que da para fanfic, claro. Fanfic que veo que tendré que escribir yo, porque así funciona este mundo: nadie parece que haya escrito exactamente la historia que quieres leer y al final te tienes que poner a escribirla tú solo para poder darte el gusto de leerla. ¡Ah, por fin! Este es el corto de animación más bonito que he visto, también. Tanto, que pensé hacer un artículo para el monográfico, pero no me dio la vida. Aún y así, estuve una semana obsesionada con Louise, con su historia, con sus colores. Es una preciosidad.

Ahora que tenemos ya un algo de fondo que ignorar, dejadme que os confiese que no recuerdo casi nada de lo que he leído este año. No soy capaz ni de situarlo temporalmente en mi vida, imaginad lo que es para mí orientarme temporalmente en un año como este. Sé que he leído a Christopher Moore como si fuera lo único que pudiese salvarme de caer en una profunda espiral de realidad, así que me he abrazado a sus libros de vampiros, que no sólo no han salido este año, es que además los he leído con tanta ansia que los mezclo entre sí en mi cabeza. También he leído Insolación y Morriña, porque resulta que Emilia Pardo Bazán nos dejó libros que no estoy segura de si prefiero compararlos con tartas de Santiago o con bocadillos de bacon con queso. Por otro lado, pensaba que fue hace años, pero al parecer mi lectura de la saga de novelas eróticas con mafiosos (que básicamente es la misma novela con diferentes títulos y nombres de protagonistas) también ha ocurrido este año. Ha cambiado mi forma de ver el mundo literario y me ha permitido perderle otra vez el miedo a escribir escenas explícitas, porque nada de lo que yo escriba jamás será tan poco razonable como eso. Aunque es mucho mejor recordaros que este año he leído Los Adivinos, y que estoy esperando a que saquen el resto de libros de la saga en español porque, editoriales, si vais a jugar con los sentimientos de los lectores, parecería más lógico publicar las sagas enteras que dejarlas a medias. Es que si no, se nos van las ganas de daros dinero.

Quiero parar un segundo para recordar y paladear de nuevo a Sylvia Plath y a Emily Dickinson, como las he leído este año. He tenido la suerte de encontrar en mi biblioteca de confianza una edición de la obra poética de Plath desde el 60 al 63, en inglés y catalán que fue absolutamente deliciosa de leer. Me hizo estrambóticamente feliz leer poesías tan tristes y tan ásperas. A finales de año he podido leer Tres mujeres, un poema a tres voces que habla de la maternidad y de tres formas de vivirla, y creo que es la forma más bonita de estrangular a alguien llevando guantes de terciopelo. También me he asomado al primer cuaderno de poemas de Dickinson, y he sentido vértigo y mariposas, y me ha ayudado a ver el cielo y los árboles con otros ojos, a sentir el viento en la cara de una forma nueva. En cierto sentido, dos mujeres me han ayudado a vivir con su poesía, y me han dejado un poso delicioso en el alma este año.

Claro que ahora que lo pienso, Cuatro corazones con freno y marcha atrás también me lo he leído este año y me ha gustado mucho. Jardiel Poncela tiene la capacidad opuesta de Dickinson, mientras que ella me coge la mano con fuerza y me obliga a mirar al cielo, a las hojas, a establecerme y recuperar el equilibrio, Poncela es el equivalente en traje al macarra que me guiña un ojo y luego pisa a fondo el acelerador, solo para oírme chillar a su lado y descacharrarme de risa por la adrenalina. Quizá sea un poco exagerada, quizá podría decir que es un picarón un poco sinvergüenza, pero ya me perdonaréis, 2021 ha sido un año de emociones intensas y lo he vivido intensamente.

Y bueno, como se supone que tengo que hablar de las Cosas Del Año, la verdad es que Crónicas Funestas ha salido este año, ¡y me ha gustado un montón! Fijaos si me ha gustado que creo que ahora que he terminado este artículo, me lo voy a releer.

Apagad la música cuando os vayáis. ¿Habéis acabado? Me llevo las tazas a la cocina.


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