Los universos compartidos no son algo inventado por Marvel con su MCU (Marvel Cinematic Universe) sino que existen ejemplos de estos con bastantes años a la creación del fenómeno cinematográfico de Marvel. Las historias que se entremezclan entre sí compartiendo personajes y situaciones es algo que se volvió natural en el cómic hace décadas y, aunque el gran público lo desconozca o no se haya percatado de ello, también es un concepto que existe dentro del cine desde hace más de 50 años.

monster

A principios de los años 40, Universal Studios comenzó a reunir a los monstruos clásicos en sus películas, unas veces con actores que aparecían en distintas cintas encarnando a distintos personajes —Bela Lugosi fue Drácula en Drácula (Tod Browning – 1931), Ygor, el ayudante del Dr. Frankenstein en Son of Frankenstein (Rowland V. Lee – 1939) o el Monstruo de Frankenstein en Frankenstein Meets the Wolfman (Roy William Neill – 1943)— y otras con una idea más aproximada a lo que entendemos hoy día por universo compartido, con los mismos actores repitiendo un mismo papel en diferentes películas, como Lon Chaney Jr., que encarnó al hombre lobo en The Wolf Man (George Waggner – 1941) y posteriormente repetiría el mismo rol en Frankenstein Meets the Wolfman (Roy William Neill – 1943). Dicho universo se extendería aún más unos pocos años después con comedias que incluían a Bud Abbott y Lou Costello al lado de estos monstruos. 

Unos años antes, la propia Disney ya tenía un universo compartido del que quizás no era o éramos del todo conscientes: el ratón Mickey, el pato Donald, el negro Goofy y el resto de dibujos animados compartían aventuras en algunos cortometrajes mientras que protagonizaban los propios y aparecían en los de los demás.

Uno de estos universos compartidos fue ideado por Kevin Smith y Scott Mosier a raíz de la creación de la productora de cine View Asked Productions en 1994 y que daría lugar al Universo View Asked. Curiosa relación aquí entre el MCU y Kevin Smith, pues el director y guionista ha escrito para Marvel Comics.

El Universo View Asked (View Askewniverse) es un universo transmedia que incluye películas, series de televisión, videoclips o cómics en los que suelen repetir no sólo los mismos personajes, sino actores que encarnan a más de un personaje a la vez incluso dentro de una misma película, y que va más allá de las cintas canónicas del universo a base de cameos. Así, en Scream 3 (Wes Craven – 2000), la serie de The Flash (Greg Berlanti, Geoff Johns y Andrew Kreisberg – 2014) o Drawing Flies (Matthew Gissing y Malcolm Ingram – 1996) aparecen personajes de este universo como Jay y Bob el Silencioso en Scream 3 y The Flash y una gran parte del reparto de Mallrats (Kevin Smith – 1995) en Drawing Flies. Y en My name is Earl (Gregory Thomas Garcia – 2005), cuyos protagonistas han coprotagonizado varias cintas de Kevin Smith, existen referencias a estas películas en algunas frases y situaciones.

Jay y Bob el Silencioso son el eje sobre el que se vertebra el Universo View Asked en tanto que estos personajes interpretados por Jason Mewes y Kevin Smith son los únicos que han aparecido en todas las películas que forman parte del View Askewniverse, si bien otros actores como Brian O’Halloran, Scott Mosier o Walt Flanagan han aparecido en cada película pero interpretando a diferentes personajes.

A partir de la aparición de estos dos personajes se construyen una serie de relatos en los que en multitud de ocasiones ellos son simples actores secundarios y observadores de la trama individual de cada historia, pero su presencia ayuda a cohesionar y relacionar todas las películas dentro del mismo universo. Mallrats ocurría un día antes que los eventos de Clerks (Kevin Smith – 1994), primera película del View Askewniverse, y transcurría en un centro comercial en el que Brodie Bruce y TS Quint pasan el día después de que sus novias los hayan dejado y donde coinciden con Jay y Bob el Silencioso, unos amigos que menudean por el mismo centro comercial. Era la segunda aparición de estos personajes después de que en Clerks el público los conociese vendiendo droga en la puerta del videoclub RST Video, y que en Chasing Amy (Kevin Smith – 1997) —tercera película de View Asked Productions— servirían de inspiración para que los personajes de Banky Edwards y Holden McNeil creasen el cómic Bluntman and Chronic, obra ficticia que a su vez supondría el punto de partida del argumento de Jay and Silent Bob Strike Back (Kevin Smith – 2001), en la cual los personajes interpretados por Jason Mewes y Kevin Smith hacían un viaje a Hollywood para intentar evitar que se filme Bluntman and Chronic, una película dentro de la película basada en el cómic de Banky Edwards y Holden McNeil.

Un par de años antes acompañarían como profetas en Dogma (Kevin Smith – 1999) a Bethany Sloane, Rufus —el decimotercer apóstol— y Serendipity, la musa de la inspiración, en una aventura para evitar que un par de ángeles entren dentro de una iglesia de Nueva Jersey, lo que provocaría el fin del mundo. 12 años más tarde de Clerks, volverían a perder el tiempo, esta vez frente al escaparate de un restaurante de comida rápida, en Clerks II (Kevin Smith – 2006) y posteriormente se convertirían en dibujos animados en Jay and Silent Bob’s Super Groovy Cartoon Movie (Steve Stark – 2013) para finalmente regresar en Jay & Silent Bob Reboot (Kevin Smith – 2019), donde al descubrir que Hollywood va a hacer un reboot de Bluntman and Chronic deciden ir a detenerlo como sea.

Llegados a este punto es necesario recuperar algo de historia. Todo este periodo de la filmografía de Kevin Smith se extiende principalmente desde 1994 hasta 2001 —y 5 años más tarde con la segunda parte de Clerks—, espacio de tiempo en el que el director y guionista empieza con 24 años —Clerks— y acaba con 31 —Jay and Silent Bob Strike Back—. Kevin Smith es joven y, como tantos otros autores, sus preocupaciones, modo de pensar, circunstancias y reflexiones se corresponden con el tipo de vivencias acordes a esa edad, pero en el último regreso de Jay y Bob el Silencioso ya tenía casi 50 años —49—. Casi 20 años de diferencia, casi 20 años de sumar experiencias, casi 20 años de dejar atrás viejas preocupaciones y experimentar nuevas, casi 20 años de reflexión y obtener nuevos puntos de vista en base a sus vivencias personales y profesionales, 20 años de ser padre, y toda una vida de amistad con Jason Mewes…        

Smith y Mewes son amigos desde la infancia. Una infancia en la que Mewes creció sin padre y con una madre drogadicta y ex presidiaria que involucraba a su hijo en sus tropelías —como robar paquetes del correo—. Una influencia que provocaría que, al terminar el instituto, el joven comenzase a consumir drogas y que a los veintipocos, después de rodar Mallrats, se volviese adicto a la heroína tras esnifar por primera vez durante el rodaje de Drawing Flies.

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A partir de aquí las fuentes y fechas se vuelven algo confusas, pero en definitiva, desde entonces, la vida de Jason Mewes se convirtió en una espiral de drogadicción en la que caía una y otra vez pese a los intentos de Kevin Smith por rehabilitarlo, hasta que en 1999 fue arrestado por posesión de heroína y condenado a realizar servicios comunitarios y a comparecer de forma regular ante el juez en Nueva Jersey. Un par de años más tarde, luego de haberse saltado una de estas comparecencias, se cursó una orden de arresto contra él y en 2003 él mismo se entrega después de haber provocado un incendio en la Navidad de 2002 por quedarse dormido junto a una vela mientras consumía heroína.

Durante todo este periodo, Kevin Smith intentó mantenerse siempre al lado de su amigo de la infancia. Al poco tiempo de estrenarse Chasing Amy, el director compró una pequeña tienda de cómics de Red Bank llamada Comicology —y renombrada como Jay and Silent Bob’s Secret Stash— y contrató a Jason Mewes a jornada completa después de que este se lo pidiese, pero a los pocos meses de su contratación Smith encontró unas cuantas veces a clientes que estaban esperando a que Mewes volviese. Al insistirle varias veces, Jason acabó reconociéndole a su amigo que estaba enganchado a la heroína. El director lo llevó a su casa y empezó un tratamiento con metadona luego de que el actor, por el síndrome de abstinencia, le rogase a su amigo que le diese dinero para heroína, a lo que Kevin Smith accedió.

El tratamiento pareció funcionar y mientras rodaban Dogma el director contrató a la novia de Mewes como ayudante del actor y para que vigilase que este no volviese a consumir, desconociendo que la pareja utilizaba el sueldo de ambos para tomar drogas. Al enterarse de esto los llevó a su casa hasta que una noche, durante una fiesta, Jason Mewes pasó una hora en el baño, lo que Smith interpretó como que el joven había vuelto a drogarse y lo echó de su casa para más tarde volver a permitirle que se quedase con él. Cuando Mewes volvió a consumir otra vez, lo echó de su casa de nuevo y el actor se mudó con su madre, donde se volvió adicto a la oxicodona. Kevin Smith, junto a su esposa, acogió nuevamente a su amigo para que se recuperara mientras acudían a los actos promocionales de Dogma y como ya había hecho el director anteriormente, hasta que tuvieron que echarlo después de descubrir que había vuelto a consumir y que había robado la tarjeta de crédito de Smith para mandar heroína al hotel donde se daba una rueda de prensa hablando sobre la película, momento en que volvió a llevarlo a rehabilitación, de donde Jason escapó y luego volvió para ser trasladado a otro centro.

Había pasado 4 meses sin drogarse pero con el estreno de Dogma el actor volvió a recaer metiéndose heroína con su novia y entonces Kevin Smith pasó meses sin verlo hasta que contactó con él para contarle que estaba escribiendo Jay and Silent Bob Strike Back, pero sólo sería el protagonista si aceptaba dejar la heroína y la oxicodona. Mewes cumplió hasta el último día, momento en que tomó heroína de nuevo e ingresó otra vez en un centro. De nuevo Smith lo dejó quedarse en su casa para volver a echarlo al meterse drogas una vez más.

Ben Affleck le pagó dos centros de desintoxicación que acabó dejando sin éxito —la situación de Mewes era tan grave durante este tiempo que no pudo ni aparecer en Jersey Girl (Kevin Smith – 2004)— y vivió ocasionalmente en la calle, pero en una entrevista en Julio de 2006 declaró estar limpio y que ya no sentía la necesidad de beber o drogarse. Así aguantó hasta 2009, cuando a causa de una cirugía tuvo una recaída.

En 2010, su fiel amigo Kevin Smith crea junto a Jason Mewes el podcast Jay & Silent Bob Get Old para ayudar a que el actor siga sobrio a la vez que comparte una vez a la semana su historia con las drogas y sigue sin consumir desde entonces.

Esta dura relación de amistad ya se había visto reflejada en las películas de Smith con anterioridad, por ejemplo en Clerks II, donde Jay y Bob el Silencioso continúan vendiendo drogas pero en esta ocasión ellos no consumen. Y se hizo mucho más palpable en Jay & Silent Bob Reboot.

La carrera cinematográfica de Kevin Smith y Jason Mewes ha crecido y se ha prolongado en el tiempo a la misma vez que lo hacía su amistad, y aunque ellos han estado siempre juntos, el público sólo podía “entrar dentro” de este grupo de colegas a través de su cine y en sus apariciones como Jay y Bob el Silencioso. Sin embargo, para aquellos que seguían la carrera de director y actor —ya fuese a través de la prensa, o en el podcast Jay & Silent Bob Get Old o incluso yendo a la propia Jay and Silent Bob’s Secret Stash— las dificultades que atravesaba la vida de Mewes por los abusos con las drogas eran conocidas, y el guión escrito por Kevin Smith para Jay & Silent Bob Reboot se convierte entonces, dentro de lo tonto de una comedia de “mal gusto” con drogas y tacos, en un canto a la esperanza que trasciende la propia película y se vuelve metarreferencial hablando directamente no sólo sobre el cine y la vida del mismo Smith, sino sobre la amistad con este grupo de amigos con los que empezó a hacer cine.

Jay & Silent Bob Reboot muestra la luz al final del túnel que ha sido el paso por la drogadicción de Mewes y se sincera mediante sus personajes, a los que implica en conversaciones que hablan más sobre la vida y lo que ocurre fuera de la pantalla que de lo que ocurre dentro de ella. Así, Ben Affleck, tras años peleados, tiene un reencuentro con Kevin Smith a través del personaje de Holden McNeil en el que habla sobre el pasado —“Todas mis viejas mierdas han vuelto, y algunas fueron importantes para mi cuando empecé”—, la madurez y la paternidad. Jay da consejos a una hija que podría ser la hija del propio Mewes, y cierra la cinta con una carta de amor que, conocedores de la historia que los une, trasciende la pantalla. Jay mira a Bob el Silencioso mientras le dice a su hija: “Primero: busca una buena amiga con la que vivir aventuras. Pero busca a alguien que te escuche, alguien que siempre te respalde y que sepa estar a tu lado.” Pero quien está hablando en realidad es Jason Mewes a su amigo Kevin Smith.


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